La cantera del RCD Espanyol, ‘La 21’, ha de seguir siendo la apuesta decisiva del club en la nueva etapa que está viviendo y que marcará nuestro futuro durante décadas en función de las decisiones que se tomen. Jugadores como Jofre, Omar, Pol Lozano o Puado son el espejo en el que mirarse. Su consolidación en el primer equipo demuestra el camino a seguir.
Su triunfo es la prueba definitiva para convencer a la nueva propiedad, liderada por Alan Pace, de que la apuesta por la Dani Jarque es irrenunciable. Hubo un tiempo en que el Espanyol era el club de referencia en Catalunya para los jóvenes talentos. Ofrecía las mayores posibilidades de alcanzar el fútbol profesional. Por desgracia, esa filosofía se devaluó y perdimos nuestro sello distintivo.
Afortunadamente, hace unos años se recuperó la sensatez. El club regresó al buen camino y los frutos ya son visibles en el primer equipo. El objetivo es que la propiedad de Pace impulse al máximo el triunfo de los jugadores de la Dani Jarque en Primera división. Es vital respaldar al cuerpo técnico y facilitar todos los medios necesarios.
Debemos ilusionar a los chavales para que elijan y se queden en la cantera perica. Queremos que vean que en el Espanyol tendrán una vía más directa al fútbol de élite que en otros clubes. Necesitamos recuperar la imagen de nuestro fútbol base. Que vuelva a ser respetado y, sobre todo, temido en el fútbol catalán y del resto de España.
Nuestros jóvenes deben poder plantar cara a cualquiera. Apostar por la gente de casa es un motivo de orgullo y un gran ahorro económico. Además, construye una imagen de marca muy positiva. Es la fórmula perfecta para formar jugadores que sienten los colores y conocen la historia del club. Siempre con el complemento de media docena de jugadores de calidad que aporten lo que no tengamos en ese momento en la cantera.

