Carlos Romero se ha convertido en un puntal del Espanyol. Desde su llegada la temporada pasada, el futbolista valenciano ha demostrado una entrega innegable en cada disputa. Su capacidad de sacrificio sobre el césped ha conectado rápidamente con la grada de Cornellà-El Prat.
La lucha es el rasgo que mejor define su juego. Carlos Romero no da un balón por perdido y presiona con una intensidad asfixiante durante los noventa minutos. Su polivalencia ha sido una bendición táctica para el equipo. No duda en encarar a su par ni en buscar la portería contraria con determinación. Sus incursiones por la banda generan un peligro constante y una profundidad vital para el bloque.
Ese atrevimiento de cara a puerta le ha permitido sumar cifras importantes. Romero tiene un golpeo seco y preciso que sorprende a las defensas rivales. Su presencia en el área rival aporta una variante ofensiva que el equipo agradece en momentos de atasco.
Sin embargo, el espanyolismo debe ser consciente de la realidad contractual. Romero se encuentra en el club en calidad de cedido por el Villarreal. Su extraordinario rendimiento no ha pasado desapercibido para su club de origen, que sigue de cerca su evolución.
Resultará extremadamente complejo retener al jugador cuando finalice el préstamo. El nivel mostrado sugiere que el Villarreal querrá integrarlo en su primera plantilla de forma inmediata o venderlo a buen precio. Por ello, la consigna para la afición perica debe ser disfrutar de su fútbol mientras vista nuestra camiseta.
Habrán sido dos años maravillosos de crecimiento mutuo y compromiso total. Carlos Romero ya ha dejado una huella imborrable en el club por su profesionalidad y talento. Aprovechemos cada carrera y cada centro suyo antes de que regrese a tierras castellonenses.


1 comentario
Vaya el Ciudadano Fidalgo, muy amigo de Convivencia Cívica Catalana, ha descubierto la soipa de ajo!!