Se acerca el cierre del mercado y el Espanyol, con dos jornadas ligueras celebradas, continúa confeccionando la plantilla. Con tiempo hasta el 1 de septiembre a las 23.59h, a Monchi y su equipo de trabajo les quedan, como mínimo, dos operaciones por realizar: resolver el futuro de Rubén Sánchez y la incorporación de un último jugador para terminar de completar el equipo que competirá durante la temporada a las órdenes de Manolo González.
El último en llegar ha sido un «objeto de deseo» para la dirección deportiva: el extremo. Bryan Zaragoza es un fichaje que ha generado ilusión en la afición del Espanyol, algo que no ocurría en los últimos años. La llegada del malagueño suma algo diferente al equipo de Manolo González ya que se ha hecho con un jugador que tiene desborde, velocidad, talento, picardía, regate y es atrevido en el uno contra uno.
Con Bryan Zaragoza, el Espanyol eleva la competencia y le da más variables a Manolo González que ya contaba con Àlex Calatrava, Javi Hernández, Tyrhys Dolan, Jofre Carreras y Pere Milla en la zona de tres cuartos. Pero no solo hay que mirar a los extremos, sino a otras posiciones que han sido reforzadas durante el mercado y con los jugadores que han vuelto de cesión (Marcos Fernández, Roger Hinojo, Rafa Bauza y Javi Hernández). Unai Núñez y Vanja Drkusic, ambos centrales, ya han debutado a la espera de que lo hagan Hartman, lateral izquierdo, y Gabriel Moscardo, centrocampista.
La plantilla está equilibrada cumpliendo las necesidades de Manolo González con las ideas de Monchi. El director general deportivo tenía claro desde el principio cual era la hoja de ruta y una de las cosas que estaba marcada en rojo era no sufrir como en la segunda vuelta de la temporada pasada. Las bases del nuevo proyecto deportivo es asentarse en Primera división y crecer para a partir de ahí alcanzar cotas mayores, como una clasificación europea.

