Como cada 11 de septiembre, el Espanyol ha participado en los actos de la Diada de Catalunya formando parte de la habitual ofrenda floral ante el monumento a Rafael Casanova, en Barcelona. Representado por una amplia comitiva institucional, liderada por Alan Pace, el club perico, como marca la tradición, ubicó en el pie de la estatua de la Ronda de Sant Pere una corona de flores junto al resto de asistentes al acontecimiento.
Al igual que el Espanyol, otros clubes de Catalunya asistieron a la ofrenda y pasadas unas horas la corona blanquiazul ha sufrido vandalismo. En esta caso se considera que ha sido un grupo de radicales el que ha destrozado el escudo de la entidad perica y lo movió de sitio: lo colocó en la parte trasera del monumento de Rafael Casanova. Un gesto muy irrespetuoso y de gamberrismo callejero a un club que va a cumplir 126 años de historia y que forma parte del patrimonio deportivo e histórico del territorio catalán.
No solo se ha pisoteado al Espanyol, si no a todos los que forman la familia perica. Destruir el escudo no es solo hacerlo con un símbolo importantísimo de la entidad, sino una falta de respeto hacia sus colores y lo que significa siendo objeto de desprecio que parece que se quedará ahí. De momento continúa el silencio institucional ante este acto vandálico que debería ser castigado. La afición blanquiazul pide respeto, pero dentro del mismo respeto que hay al resto de entidades
Fa molta pena i ràbia haver de veure el que pateix el meu club a la seva terra, a casa seva.
— Mark Aymerich (@markayto2) September 11, 2026
Així ha quedat l’ofrena del club en l’11S. #rcde pic.twitter.com/GuVK4ZIsLC

