Después de cinco meses, Fernando Calero volvió a ser titular con el Espanyol. En el partido ante la Real Sociedad, el defensa formó parte del eje de la zaga, sellando su regreso a pleno rendimiento tras un largo período de recuperación. Su última titularidad había sido en la victoria ante el Rayo Vallecano (2-1) a finales de agosto y un fuerte esguince de tobillo sufrido en ese mismo encuentro lo apartó de la competición. A pesar de ello, jugó infiltrado y con dolor en varias ocasiones hasta que su cuerpo no pudo más.
Ahora ya totalmente recuperado, es uno más para la causa. El de Boecillo es un nuevo recurso para una plantilla necesitada de calidad y cualquier mimbre que sume es bienvenido. Manolo González es conocedor de lo que puede aportar el ex del Pucela y ha agradecido su profesionalismo en varias ruedas de prensa. Uno de los aspectos más interesantes de su regreso es su nuevo rol en el esquema del entrenador lucense. El preparador lucense ha decidido utilizarlo como pivote defensivo en alguna ocasión, una posición que no le es ajena, ya que Diego Martínez también recurrió a él en ese puesto durante la temporada 2022-23. Su presencia en el centro del campo puede aportar estabilidad defensiva y ayudar en la salida de balón, especialmente en ausencia de Urko González de Zárate, cuya baja ante la Real Sociedad reforzó la idea de utilizar a Calero en ese puesto.
Con su vuelta, el Espanyol gana no solo en profundidad de plantilla, sino también en versatilidad táctica. La posibilidad de que Calero pueda desempeñarse tanto en la defensa como en el centro del campo ofrece a Manolo González una opción extra en distintos esquemas de juego, lo que podría resultar clave en encuentros donde se requiera un enfoque más conservador o una salida de balón más depurada.
Fernando Calero regresó a la competición en el empate (1-1) ante el CD Leganés en la primera jornada del año. Desde entonces, ha ido acumulando minutos progresivamente en encuentros contra el Real Valladolid, el Sevilla CF y el Real Madrid. Poco a poco, ha ido recuperando su ritmo competitivo, con participaciones que no han superado los 20 minutos en ningún caso, siendo su mayor tiempo en cancha los 17 minutos en el partido en el Sánchez-Pizjuán.