El pasado martes se celebró la gala conmemorativa del 125 aniversario del RCD Espanyol en la cuna de su nacimiento, en la Universidad de Barcelona, colofón de una celebración histórica que tuvo su punto más álgido en el encuentro contra el Elche, en el RCD Stadium, donde el conjunto liderado por Manolo González logró una meritoria victoria.
Es imposible resumir 125 años de historia en una columna de opinión sin dejarse algún hecho relevante o alguna persona que merezca ser reconocida por su labor en favor de los colores blanquiazules. La Fundación del RCDE, presidida por Antoni Fernández Teixidó y gestionada por Jordi Munté, ha logrado devolver el sentimiento espanyolista al pueblo perico. En la actualidad, esta entidad se ha convertido en el verdadero guardián de la força d’un sentiment, y es de justicia reconocerlo y enorgullecerse de ello.
Son 125 años de lucha constante, sin cuartel, solos contra todos. Son 125 años de meter el dedo en el ojo del puñetero tuerto que nos tiene la mirada fijada. 125 años de corazones latiendo en blanquiazul, de familias enteras entregadas, de abrazos anónimos, de sangre, sudor y lágrimas.
Ser y sentir el RCD Espanyol en Catalunya es formar parte de la única tribu en la otra orilla del río; es nadar a contracorriente como el salmón entre ríos revueltos; es experimentar a diario un orgullo de pertenencia que va más allá de ideologías políticas o de cualquier otra diferencia vital. Los colores de nuestro amado club son y deben seguir siendo un lazo inquebrantable e irreductible, donde la pluralidad no brille por su ausencia.
Somos club fundador de La Liga. Nuestro jugador Pitus Prats anotó el primer gol de la competición. Ángel Ponz, delantero del Espanyol, marcó el primer gol de la Copa de la Coronación de 1902, actualmente Copa del Rey. Nuestro mito Ricardo Zamora da nombre al trofeo de la Liga al portero menos goleado. Fuimos pioneros en todo.
Nuestro club nació para dar cabida a jóvenes deportistas universitarios catalanes y de otras regiones de España que querían practicar fútbol en la ciudad que amaban, para plantar cara a la aparición de un FC Barcelona sectario apenas un año antes, que solo permitía la participación de jugadores extranjeros.
Don Ángel Rodríguez, Octavi Aballí y Lluís Roca pusieron el embrión de una pasión que perdura y perdurará por los siglos de los siglos.
En 1912, el rey Alfonso XIII concedió el título de “Real” a la entidad, pasando a llamarse Real Club Deportivo Español, hasta que se catalanizó el nombre del club como Reial Club Deportiu Espanyol de Barcelona. Somos y debemos ser la esencia que impregnaron nuestros fundadores y todos los hombres que salvaron el club en los momentos más delicados, como la familia De la Riva.
Ahora nos toca a todos y cada uno de nosotros arrimar el hombro para que nuestro amor por los colores perdure otros 125 años más y hasta el infinito. Sentirnos templaros en la custodia de nuestro particular Santo Grial y defenderlo con ardor guerrero en cada rincón, en cada batalla que se nos presente. Para eso es vital y necesario que este sentimiento siga pasando de abuelos a nietos, de padres y madres a hijos. Mientras el Espanyol siga latiendo con fuerza en nuestros corazones, perdurará por siempre.
Con la llegada de Alan Pace se ha abierto una nueva etapa. Paradójicamente, ha llegado en las fechas de una celebración histórica y memorable. El club está muy vivo: cada vez hay más niños y jóvenes en nuestras gradas, y el equipo de los Manolos va como un tiro.
Aprovechemos este momento, tomémoslo como un punto de inflexión, disfrutémoslo y dejemos el conformismo y la apatía de lado de una vez por todas. Somos el RCD Espanyol. Nuestro legado y linaje merecen que pensemos y actuemos en grande. Que lo esté por llegar sea más y mejor.
Por Guillermo Alfonso Lázaro, por Dámaso, por Dani Jarque, por Pepe Mauri, por Fernando Lara, por Francisco Perelló, por Manuel Meler, por Pepe Guijarro, por Julio Pardo, por Canito, por Juan Segura Palomares, por Manel Fanlo, por el pequeño héroe José Raúl que tantas cosas nos enseñó, por Mercè Boltes, por la memoria de Ricardo Zamora.
Por los que han estado y ya no están, por los que estamos y los que están por venir.
Felicidades a todos. Mágico Espanyol.

