El pasado mes de octubre se celebraron pomposamente, y para el jolgorio de los espanyolistas, los 125 años de historia del RCD Espanyol. Sin embargo, ese mismo mes se cumplía otra efeméride que ha pasado más desapercibida, pero que, sin lugar a duda, cambió para bien la historia moderna de la entidad blanquiazul nacida en la Universidad de Barcelona en el 1900.
Este octubre se cumplieron 25 años desde que, en el año 2000 (el de nuestro centenario), el mayor mito de nuestra historia, Raúl Tamudo, partiera entre lágrimas hacia la ciudad escocesa de Glasgow, sollozando a las puertas del aeropuerto y dejando una imagen de tristeza y dolor que atravesó de lleno los corazones de todos los pericos. Todo ello, tras haber sido el héroe indiscutible de un flamante centenario, dándole al club una Copa del Rey después de 60 años de sequía sin haber ganado ni un solo título. Para la historia ha quedado su gol de “murri” a Toni en la final de Mestalla, como también lo hizo el segundo tanto de otro grande: Sergio González.
Tamudo iba a fichar, firmando un contrato millonario, por el Glasgow Rangers; sin embargo, cuando todo parecía perdido, un doctor en forma de ángel de la guardia blanquiazul llamado Gert Jan Goudswaard declinó su contratación tras la revisión médica. Los galenos escoceses, con ojo de muy mal cubero, informaron a su directiva que aquel menisco no era normal. Y estaban en lo cierto: el menisco de Tamudo no era normal; era mágico, era extraordinario y estaba destinado a ser legendario, como cualquier otra parte de su cuerpo y alma. Se desconoce si aquellos médicos ocultaban sus amores por el Celtic —el otro club de Glasgow y eterno rival del Rangers—, pero le descartaron y privaron al Rangers de uno de los más grandes delanteros españoles de la historia.
Aquella decisión, en forma de milagro, bien podría haber provocado la canonización eterna del doctor Gert para la parroquia blanquiazul y, finalmente, el bueno de Raúl Tamudo regresó a Barcelona con una sonrisa en el rostro para seguir jugando en su Espanyol.
En aquella época yo acababa de entrar en la directiva del RCD Espanyol con Daniel Sánchez Llibre, y clavadas para siempre quedaron en mi mente las palabras del entonces presidente en uno de mis primerosConsejos de Administración cuando, dictando sentencia, afirmó que tras aquella marcha fallida “Tamudo quedaría declarado como intransferible”.
A nadie se le escapa que la continuidad de Tamudo nos trajo todo lo mejor que hemos vivido en las últimas décadas. No descendimos en una sola ocasión gracias a los goles del ‘23’, entre otros; basta con recordar el gol del agónico día del Murcia en el Olímpico, la Copa de 2006. Además, el ariete de Santa Coloma se convirtió en el máximo goleador catalán de LaLiga. La UEFA de 2007, cuya final se disputó paradójicamente en Glasgow, en el estadio de Hampden Park. Y, por supuesto, uno de los mejores momentos de orgasmo colectivo: el mítico y recordado por los siglos de los siglos Tamudazo.
La historia del RCDE la han forjado muchos hombres y mujeres, en los despachos, en el verde, en las canchas, en las calles. Pero no cabe duda de que el doctor Gert Jan Goudswaard la cambió para bien como pocos otros pueden presumir de haberlo hecho. Si acaso, el protagonista de esta historia, don Raúl Tamudo Montero, que con su liderazgo, dedicación y amor al club nos hizo tocar el cielo con las manos.
La leyenda del ‘23’ es tan inmensa como alargada y nada ni nadie podrá mancillarla jamás. El club, en su historia más reciente, no ha tratado bien a Tamudo y esa anomalía es algo que la nueva propiedad está obligada a remendar, porque no se puede comprender, ni se debería entender, la historia reciente del Espanyol sin la figura más emblemática del club en paz con la entidad.
Sería una verdadera lástima que el Sr. Alan Pace no moviese ficha para sentarse con Tamudo y se dejase llevar por insanas recomendaciones que solo tienen el objetivo de intoxicarlo y ocultar sus propios errores.Porque os aseguro que al Sr. Pace, o al “perico de los palotes”, les bastaría con mirar a los ojos dos segundos a Raúl Tamudo, cara a cara, para percibir su amor eterno e incondicional por el club de nuestros amores, de sus amores.
Robert Hernando
Escritor y exconsejero del RCD Espanyol

