De las diez bajas confirmadas en el Espanyol Femenino, includia la de Judit Pablos, una de las despedidas más dolorosas es la de Amaia Martínez. Llegó a la CE Dani Jarque sin experiencia en la Liga F y después de dos cesiones seguidas en las que ha crecido regresa al Athletic Club de Bilbao siendo una jugadora muy diferente. La central tardó poco en ganarse el puesto, pero en su segundo año no ha tenido suerte del todo con las lesiones -sufrió rotura de ligamentos del tobillo derecho en el mes de septiembre–, pero aún así la confianza depositada en ella ha sido plena. Así que se marcha habiendo defendido la blanquiazul en 39 partidos, 34 como titular, y 3.032 minutos en la élite.
La posición principal de Amaia Martínez es la de central, pero siempre que Sara Monforte y el equipo lo han necesitado, la vasca ha rendido a un gran nivel ya sea de lateral derecho o de pivote. A sus 21 años ha cumplido uno de los objetivos, asentarse en Liga F y tras su buen rendimiento su próximo reto es formar parte de la primera plantilla del Athletic Club de Bilbao para la próxima temporada, pero siempre muy agradecida al Espanyol Femenino por darle la oportunidad de crecer.
Siempre es difícil despedirse de un sitio en el que eres feliz y a Amaia Martínez le ha llegado el momento. Se adaptó y entendío muy rápido lo que es el Espanyol y en su carta de despedida tuvo un bonito detalle: la escribió en catalán. «Pericos, ha llegado el momento de cerrar esta etapa. Una de las etapas más bonitas de mi vida», empieza la de Barakaldo su adiós. En el verano de 2024 «llegué a Barcelona con ganas de disfrutar, de luchar por este escudo y sentirme en este club como en casa», expresa después de dos años muy felices.
«Ahora, al irme, puedo confirmar que tanto el club como la afición habéis estado mucho más que esto para mi», afirma después de que su estancia en el Espanyol Femenino haya superado todas sus expectativas. Además, comenta entre muchos recuerdos que «gracias a Barcelona, pero sobre todo, gracias a todos los que habéis formado parte de mi vida aquí. Hoy y siempre, aquí tenéis una perica más de corazón».


