La Copa del Rey mola. Pero las primeras eliminatorias suelen ser un tostón. Y ante el Atlètic Lleida no fue una excepción. Nunca se vio al Espanyol de la Liga, ese que vuela, como le gusta decir a Manolo González, y deja momentos de muy buen juego. Ante el Atlètic Lleida fue un equipo simplón, que no demostró la diferencia de categorías y que tuvo que sufrir más de lo esperado para seguir adelante en la Copa. En plena resaca por el aniversario, el Espanyol se impuso gracias a los dos goles de Kike García en un encuentro en el que logró su objetivo con poca brillantez. Objetivo cumplido y poco más. Se logró pasar de ronda, pero no el objetivo de que todos aprovecharan su oportunidad.
Manolo González solo mantuvo en el once titular a Pickel de los que salieron de inicio contra el Elche CF. La principal novedad en el once estuvo en la portería, donde Fortuño debutaba esta temporada y en la media punta con la apuesta por Javi Hernández después de superar su lesión.
El Espanyol no quería sorpresas. El encuentro empezó animado y en el 4’ ya se adelantó en el marcador. Fortuño desplazó el balón en largo, la pinchó Koleosho para asistir a Kike y este le tiró un sombrero a Campins, que desvió con la mano. El árbitro no dudó en pitar penalti y, aunque la acción podía dejar alguna duda, al no haber VAR no se cambió la decisión. Kike engañaba a Torres para hacer subir el primero al marcador. El partido se ponía de cara muy pronto, aunque un grave error de Fortuño volvió a poner las tablas en el marcador. Garrós remató un saque de esquina, el canterano no pudo atajar un balón fácil y lo dejó muerto en la línea de gol para que One rematara al fondo de las redes. Dos goles, en dos regalos que nos llevaron a un primer tiempo poco vistoso.
El conjunto de Manolo González tenía el control, pero se chocaba contra un Atlètic Lleida que se protegía bien atrás. Terrats lo probaba con un disparo desde la frontal y Miguel Rubio con un cabezazo, pero ambos remates salían altos. El Espanyol tenía el control del balón, pero no acababa de crear peligro. Los espanyolistas recuperaban rápido el esférico, pero les costaba encontrar juego interior ante un Atlètic Lleida que estaba realizando un partido muy serio. Balones largos para saltarse la fase de creación que no llevaban ningún peligro.
El partido estaba trabado. El Espanyol buscaba el segundo, pero los ilerdenses iban creciendo en confianza y no pasaban apuros. A los de Manolo les costaba sacar el balón jugado ante un rival que presionaba arriba con criterio. La tocaban en campo propio, pero cuando apretaba algún jugador local, la rifaban y la perdían. Costaba llegar al área rival y, ante las complicaciones para hacerlo moviendo el balón, se apostaba por balones largos. Como el que no pudo aprovechar Koleosho en el 41’, ya que Campins le ganó en la carrera cuando iba a encarar a Torres. Con empate en el marcador y muy poco fútbol se llegaba al descanso.
Kike García no perdona
Pese a las pobres sensaciones, Manolo González no movió el banquillo en el descanso. Y la vuelta al verde fue mejor que el arranque del partido. Se cumplía el primer minuto de la reanudación cuando Kike García volvió a ver puerta. Centro perfecto de Omar El Hilali al segundo palo para que el delantero superara a Torres con un buen cabezazo. El Espanyol volvía a decantar la balanza a las primeras de cambio. Los espanyolistas no querían sustos y salieron a sentenciar por la vía rápida.
El gol dio confianza a los pericos. Empezaron a sentirse más cómodos y llegar con más criterio. Habían puesto una marcha más. El Hilali tuvo un mano a mano con Torres, que desvió el portero local, y después dos centros del ‘23’ perico no pudieron ser rematados. Y si en el primer tiempo el colegiado le pudo regalar un penalti al Espanyol, en la segunda se lo quitó al pitar una clara falta sobre Salinas fuera del área. Koleosho le pegó con todo, pero el balón salió desviado. Y a partir de este momento todo se acabó. Se empezó a sufrir.
El ajustado marcador lo dejaba todo muy abierto, ya que el Atlètic Lleida no se rendía. Se veía con opciones, ya que el Espanyol no había conseguido ‘matar’ el partido. Se entraba en los últimos diez minutos con los locales apretando y el Espanyol resistiendo. Los pericos no volaron como en la Liga, pero tendrán la oportunidad de hacerlo en la próxima eliminatoria porque la imagen ofrecida no tiene nada que ver con la del campeonato liguero.
Ficha técnica:
Atlètic Lleida: Torres; Ortega, Campins (Achihba, 85′), One (Santana, 64′), Samsó (Alcalá, 64′) Garrós (Giovanni, 64′), Ortiz, Sauret, Koné; Soule (Camara, 54′) y Sidibe.
RCD Espanyol: Fortuño; El Hilali, Rubio, Calero, Salinas; Urko (Expósito, 85′), Pickel, Terrats (Ferran, 76′); Javi Hernández (Antoniu Roca, 61′), Koleosho (Dolan, 76′) y Kike García (Roberto Fernández, 61′)
Goles: 0-1, Kike García (p) (4’)1-1, Aldo One (7’); 1-2, Kike García (46′)
Árbitro: Víctor García Verdura (comité catalán). TA: Sidibe (76′), Alcalá (83′), Calero (87′), Miguel Rubio (93′)
Incidencias: Camp d’Esports

