Han pasado cinco meses desde el trágico atropello múltiple en los aledaños del RCDE Stadium antes del RCD Espanyol – FC Barcelona y ya se ha tomado una decisión sobre el desenlace. En un principio se propuso, por parte de las penyas del Espanyol, cortar la Avenida del Baix Llobregat los días de partido, que es donde se congrega un gran número de aficionados pericos en las previas, sin embargo, tal y como avanza ‘El Periódico’ la medida que se llevara a cabo por parte del Ayuntamiento de Cornellà obligará a cerrar dos horas antes los bares de la vía para no cortar el tráfico.
Esta acción empezará el próximo sábado 8 de noviembre, coincidiendo con el partido de la jornada 12 que enfrentará al Espanyol y al Villarreal CF (21.00 horas). Además, se espera que se aplique para el resto de partidos de la temporada. Según el Ayuntamiento de Cornellà, esta medida se llevará a cabo por un «cúmulo de coincidencias» que han alterado la convivencia de dicha zona. «Entendemos que el fútbol no es beber cerveza, sino disfrutar del deporte con responsabilidad, sin generar problemas. El fútbol al final es pasión, no embriaguez», explica Emília Briones, tenienta de Alcaldía de Presidencia y Seguridad en Cornellà al medio citado.
Aclarando la aplicación de la medida, la tenienta explica que «seguiremos permitiendo la actividad de todos estos bares exceptuando esas dos horas antes del partido para así evitar acumulaciones en el espacio público». Los bares afectados están en un profundo malestar porque «en esos dos días gano el 50% de los ingresos anuales. Si no fuera por el estadio, jamás habría montado aquí mi negocio», manifiesta uno de los propietarios. «Si me cierran los días de partido, estoy muerto», añade otro hostelero que lamenta el tono de las advertencias municipales: «Aún no tenemos una notificación oficial, pero ya nos han dicho que si abrimos nos llenarán de multas y nos clausurarán el local«.
El sobreaforo, otro problema
Hace semanas, la Guardia Urbana de Cornellà ha ido levantando actas por sobreaforo en, por lo menos, cuatro locales de la Avenida del Baix Llobregat. Los bares consideran que se tratan de sanciones «injustas», ya que el exceso de público no se da dentro de los establecimientos: «En mi bar no tengo terraza: los clientes entran, piden y se marchan. No es mi responsabilidad si fuera hay 500 personas a 100 metros del estadio. Yo no puedo controlar eso», explica uno de ellos.
A los hosteleros se les ha transmitido que esta medida por la masiva afluencia en los alrededores del RCDE Stadium se «podría haber evitado» el día del derbi «con menos gente». Es más, «creemos que todas las actas que nos han ido poniendo eran la excusa para justificar esta decisión tan drástica. En lugar de cerrar la vía principal, como se hace en la mayoría de estadios de la liga española, el Ayuntamiento prefiere culparnos a nosotros. Es indignante. En vez de asumir los errores del dispositivo del día del atropello, nos señalan como si tuviéramos algún tipo de responsabilidad», lamentan.
El cierre dos horas antes del partido es exclusivamente para los bares de la Avenida del Baix Llobregat, ya que los locales situados junto a la estación de Ferrocarrils de la Generalitat de Cornellà-Riera, a apenas tres o cuatro minutos del estadio, no han recibido actas ni órdenes de cierre a pesar de acoger a un gran número de aficionados durante los partidos.

