En un fútbol donde los espacios de poder siguen ocupados mayoritariamente por hombres, el Espanyol Femenino rompe barreras. A base de trabajo, esfuerzo, confianza y constancia se ha podido construir un modelo singular: una estructura en la que las muchas de las mujeres que están dirigiendo a día de hoy el proyecto fueron anteriormente futbolistas del propio club. Esa apuesta por la figura femenina le convierte en uno de los referentes en todos los ámbitos.
Durante la historia, en el fútbol profesional, las mujeres han ido ganando presencia sobre el césped, pero continúan siendo minoría en los cargos donde se toman las decisiones. Ya sea en los despachos, en los banquillos e incluso en muchas estructuras técnicas, el liderazgo sigue teniendo un rostro mayoritariamente masculino.

Así, el Espanyol Femenino se ha ido consolidando desde junio de 2022 en un proyecto distinto. En el modelo que se implanta en la entidad, las mujeres no solo compiten sobre el terreno de juego, sino que también forman parte en la dirección, la organización y el desarrollo del fútbol femenino. Esta transformación empieza lejos del campo, en los despachos.
El proyecto liderado por Dolors Ribalta, directora del fútbol femenino en el Espanyol, está al frente de un equipo de gestión formado por mujeres que ocupan parte de las responsabilidades clave. La dirección deportiva recae en Carol Miranda, con más de 35 años vinculada al fútbol femenino y Aida Uceda es quién coordina el fútbol base. También, hay que destacar a Georgina Salanqueda, que gestiona el área administrativa, a Lara Rabal que ejerce como secretaria técnica y a Dídac Mas que trabaja en el área de captación, contribuyendo a la identificación de nuevas jugadoras para formar parte del proyecto.
Dolors Ribalta, Carol Miranda y Lara Rabal comparten un mismo pasado
El Espanyol Femenino es una familia. Dentro del equipo, Dolors Ribalta, Carol Miranda y Lara Rabal fueron jugadoras. Su presencia a día de hoy en la dirección refleja una continuidad poco habitual en el fútbol porque quienes han formado parte de un club regresan años después para liderarlo desde otros espacios. Este ejemplo, más que una coincidencia, es una forma de preservar la identidad, el conocimiento y el sentimiento perico dentro de la propia estructura.

Ese mismo espíritu se refleja y se traslada al banquillo. El primer equipo está dirigido por Sara Monforte, una de las dos entrenadoras que hay en Liga F. La castellonense está acompañada por Marta Cubí que es su segunda entrenadora y ambas defendieron la blanquiazul como jugadoras. Y es que en un fútbol en el que los cuerpos técnicos siguen siendo mayoritariamente masculinos, la imagen de dos mujeres al frente de un equipo de Primera división sigue siendo poco habitual.
Sara Monforte y Marta Cubí son referentes en el fútbol femenino actual. Monforte fue internacional con la Selección española, como espanyolista, mientras que Cubí es una de las voces más respetadas. Su presencia conjunta en el banquillo simboliza el recorrido de una generación de futbolistas que, tras su etapa sobre el verde, empieza a ocupar espacios de liderazgo en los cuerpos técnicos.
Hoy y siempre. 🚺⚽️ https://t.co/ToPuz8oA4v
— Sara Monforte Mestre (@Monforte11) March 8, 2026
El trabajo en el primer equipo se completa con un staff multidisciplinar en el que participan profesionales de diferentes áreas. La convivencia de perfiles diversos ha permitido consolidar una estructura en la que la presencia femenina se ha ido normalizando tanto en la toma de decisiones como en el funcionalmente diario del equipo. Esta apuesta por el liderazgo femenino se extiende también a ‘La21’. Desde la llegada de Dolors Ribalta y su equipo, el Espanyol Femenino aplica un criterio en toda su estructura formativa – desde los equipos benjamines al filial-: cada equipo debe contar con una mujer dentro de su staff.
Esta presencia puede adoptar diferentes roles -entrenadoras, segundas entrenadoras, preparadoras físicas, delegadas, analistas o fisioterapeutas-, pero el objetivo es siempre el mismo: garantizar que las mujeres formen parte activa de los procesos de formación. Para las jugadoras del Espanyol, ver a una mujer liderar, dirigir un entrenamiento o sentarse en el banquillo forma ya parte de la normalidad.
Los cambios culturales en el deporte suelen ser lentos. Pero a veces comienzan con decisiones concretas. En el Espanyol Femenino, la apuesta no es solo por el liderazgo de las mujeres, sino por construir un proyecto con identidad propia, talento diverso y un fuerte sentimiento perico que conecta el pasado del club con su futuro. Del despacho al banquillo y del banquillo a la cantera, allí es donde se construye el futuro del fútbol.

