El caso Álvaro Aguado sigue abierto y pasado más de un año va avanzando. La empleada del Espanyol, que denunció al futbolista por agredirla sexualmente durante la fiesta del ascenso a Primera división del club en 2024 ha pedido para el jiennense 10 años y medio de cárcel y una indemnización de 83.000 euros. Así figura en el escrito de acusación de la trabajadora, tal y como informa ‘elDiario.es’.
Además, el documento legal de la denunciante recoge que el exjugador perico no puede acercarse a ella a menos de 1.000 metros durante los próximos 10 años posteriores al cumplimiento de una eventual condena. Esta petición va acompañada de una reclamación económica que alcanza los 83.000 euros: 64.000€ por daños morales y 19.000€ por secuelas y gastos psicológicos que le ha comportado el caso.
La abogada de la trabajadora del Espanyol, Sònia Ricondo, es superior a la que plantea la Fiscalía, que pidió 9 años de cárcel para Álvaro Aguado y una indemnización de 65.000 euros. Los hechos sucedieron el pasado 23 de junio de 2024 cuando un grupo de trabajadores del club organizaron una fiesta privada en la discoteca Opium de Barcelona para celebrar el regreso a Primera división. En esta celebración asistieron el propio Aguado y la denunciante que formalizó la denuncia unos meses más tarde, cuando las grabaciones de seguridad del local ya no estaban disponibles.
La versión de la denunciante
El escrito de la trabajadora del Espanyol redacta que fue Álvaro Aguado el que se acercó a ella y «empezó a realizar tocamientos» sin su consentimiento aprovechando que la sala estaba llena de gente bailando y en un contexto festivo. Ante la insistencia del jugador, la versión de la empleada añade que rechazó los tocamientos y le advirtió: «No te pases ni un pelo que trabajo en el club». Minutos después, Aguado cogió de la mano a la víctima que se encontraba mareada por los efectos del alcohol y se la llevó fuera de la sala de baile.
Una empleada de la discoteca les vio en la escalera del parking y les impido el paso, lo que llevó a Álvaro Aguado a dirigirse a los baños masculinos. Tal y como detalla la acusación, el futbolista agredió sexualmente a la trabajadora del club que se encontraba «en estado de shock» y «dolorida» y le pidió que parara ya que no quería mantener relaciones sexuales.
Tras agredirla sexualmente, el jugador se vistió y le dijo a la denunciante, y así lo agrega la acusación particular, «tú no me conoces y yo a ti tampoco, ¿vale?». Además, antes de abandonar el baño le preguntó «¿quién sale del baño primero?» . La discoteca Opium no activó los protocolos correspondientes ante posibles agresiones sexuales ocurridas en sus instalaciones, ya que la denunciante no comunicó en el momento sobre lo sucedido esa noche.
Cuando el caso se hizo público, el Espanyol tampoco activó ningún protocolo. Sònia Ricondo pide que en la vista solicitada comparezca como testigo el responsable del órgano de cumplimiento del club blanquiazul para que se ratifique en un informe que presentó a la jueza en el que justificaba la actuación de la entidad. Por su parte, Álvaro Aguado argumentó que las relaciones fueron consentidas y es más, en un video colgado en su Instagram personal expresó que quería que llegara ya el juicio, pues, en su opinión, permitirá «saber la vedad y quién es realmente la víctima».
La magistrada destacó en su auto de procesamiento que la víctima «se ha mostrado sincera al relatar los hechos vividos», a pesar de tener flashes sobre lo ocurrido en la fiesta. También, admitió tener «recuerdos puntuales», tal y como suele pasar a veces con las denunciantes de delitos sexuales. En este caso, la trabajadora del Espanyol sufre todavía consecuencias psicológicas de los hechos como insomnio o pesadillas. Y hay que tener en cuenta que la versión de la denunciante «ha sido corroborada parcialmente por testigos», al menos en cuanto a los momentos posteriores y anteriores de lo ocurrido en el baño. Destacó la jueza de la existencia de pruebas por whatsapp inmediatamente posteriores a los hechos que reflejan el «estado anímico» de la denunciante.

