Manolo González, al igual que todo el espanyolismo, estaba tocado tras el encuentro. El Espanyol desperdició una nueva oportunidad para dejar encarrilada la salvación y se sigue complicando la vida con una de las rachas más negativas de su historia.
¿Es bueno el punto?
Si miras la primera parte, no, ya que estuvimos mejor que el rival. En la segunda, sin que pasara nada, nos encontró mucho encontrar juego. Eso me preocupa. Nos costó mucho. Era llevar la pelota fuera y cargar el área y no lo hicimos. Ellos tuvieron dos ocasiones claras producidas por estar con un jugador menos”.
¿Qué porcentaje de culpa mental tienen estas 16 jornadas sin ganar para no encontrar el camino?
Se manifiesta más en la segunda parte si no abres el partido. Si marcas, cambia radicalmente. Los rivales también lo saben. Juegan a esperar y tener alguna ocasión al final. Esperaron a que cometiéramos un error para encontrar una opción de gol.
Cuesta mucho generar ocasiones. ¿A qué se debe?
Es un tema más mental. Buscábamos situaciones de tres contra dos en vez de solo centros al área. Pero al jugador le cuesta más arriesgar que hace una vuelta.
Es preocupante la imagen de nervios que se transmite y empieza a haber divorcio entre el equipo y la grada
Solo podemos seguir trabajando, cambiar la dinámica y afrontar los partidos de la mejor manera posible. Hay que ser mentalmente fuertes, no hay otra cosa. Nos lo hemos complicado solo nosotros desde dentro.
¿Puede explicar el cambio de Terrats?
En la primera vuelta el 4-4-2 nos funcionó. Buscamos dar un paso adelante, luego lo volvimos a cambiar porque Urko y Kike estaban fundidos. Pero es que lo que queríamos hacer era poner un 3-5-2 con interiores. Buscábamos situaciones de los interiores llegando en la segunda línea.
¿Sacas algo positivo del partido de hoy?
Qué el equipo se lo deja todo, pero no vale. La primera parte no ha sido mala, sometimos al rival, pero después en los últimos metros nos está faltando finura.
El estado de nervios es reflejo de la racha. ¿Es reconducible?
Creo que sí. Hay que tener en cuenta que los jugadores son personas y llevan una mochila importante. A veces hemos merecido ganar y no ha sido posible, solo nos queda seguir apretando. No hay más.

