La realidad del derbi de Barcelona ha cambiado por completo. Durante años, desde el Camp Nou se intentó instalar el relato de la indiferencia hacia el RCD Espanyol. El paso del tiempo ha desmontado esa farsa. La mecha se encendió en mayo de 2023, cuando el FC Barcelona decidió provocar celebrando su título en el centro del RCDE Stadium con nuestro equipo en una situación crítica. Aquella reacción del espanyolismo cortocircuitó el discurso culé. Dos años después, la activación de los aspersores en Cornellà para desalojar a la plantilla visitante confirmó que la rivalidad real ha vuelto para quedarse.
La prueba definitiva de este cambio de paradigma se trasladó a la Ciudad Deportiva Johan Cruyff el año pasado, en la celebración del título liguero. Allí, los propios futbolistas del conjunto azulgrana entonaron el cántico que desea la desaparición de nuestra entidad. Ver a profesionales de élite cruzar esa línea institucional demuestra una obsesión inédita. El eterno rival ya no puede mirarnos por encima del hombro. Ahora nos señala con una urgencia que delata su frustración. Comprobar que la plantilla del club todopoderoso siente la misma rivalidad ciudadana que nosotros es la mejor noticia posible.
Esta temporada, la fijación barcelonista ha alcanzado su punto álgido. En el último derbi en el Camp Nou, futbolistas culés corearon la misma letra ofensiva sobre el césped. La confirmación definitiva llegó hace unos días, con varios jugadores azulgrana entonando este cántico a voz en grito durante la rúa de celebración por las calles de Barcelona. Lejos de ofender, este comportamiento ha de generar un profundo orgullo en el entorno blanquiazul. La era de la supuesta indiferencia ha terminado por completo. El derbi de Barcelona está más vivo que nunca gracias a la resistencia perica.


1 comentario
Ni orgullo, ni ofensa. A mí sí que me la suda. Quiero que pierdan siempre, sobre todo contra nosotros. Más allá de eso, me da igual.