El Espanyol es uno de los clubes más históricos y referentes del fútbol femenino nacional. La entidad perica ha podido celebrar su55 aniversario atando su objetivo principal: la permanencia en Liga F en todo un clásico ante el Levante UD (1-0). Naima García fue la autora de un gol olímpico que pasará a la historia del club al conseguir, en un duelo muy luchado, la presencia de la tercera campaña seguida en la élite tras el ascenso de 2024, la 33ª en su historia.
🔙 Tal dia com avui, l’any 1971, fèiem història aconseguint el nostre primer trofeu: la Copa Pernod. Un triomf al Camp Nou (1-2) davant la Penya Femenina Barcelonista que es convertia en el primer títol de futbol femení celebrat a Catalunya.
— RCD Espanyol Femení (@RCDEFemeni) March 28, 2026
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Para que el Espanyol Femenino haya conseguido la permanencia a falta de seis jornadas de finalizar la Liga F ha habido mucho trabajo detrás. No solo hay que fijarse en el trabajo de campo, sino en las distintas áreas que componen el equipo, ya que unidos y dando pequeños pasos, el club sigue trabajando para crecer, soñar e intentar poder acercarse a lo que fue en sus mejores años sin perder sus raíces. No se vive de la historia, pero hay que recordar que es algo intachable. Las blanquiazules cuentan en su palmarés con una liga (2005-2006) y seis Copas de la Reina (1996, 1997, 2006, 2009, 2010, 2012). Además, fue el primer equipo catalán en participar en la Champions Femenina.
A día de hoy, cinco de las componentes que forman el Espanyol Femenino tienen algo en común: han defendido la blanquiazul como jugadoras (Dolors Ribalta, Carol Miranda, Lara Rabal, Sara Monforte y Marta Cubí). Uno de los objetivos de la entidad es instaurar ese sentimiento perico y de pertenencia con un buen trabajo en ‘La21’ para que en un futuro de sus frutos para el primer equipo. Desde 1971 hasta 2026 el fútbol femenino ha evolucionado y el club espanyolista quiere mantenerse a la altura.

Como líder del proyecto, la Directora del fútbol femenino en el Espanyol, Dolors Ribalta recuerda en‘El 1900’ que ha habido una evolución con muchos cambios: «Empecé a jugar en el año 95, que es el año de la primera Copa de la Reina. Jugamos a las 14.00 horas del medio día con ropa de años anteriores y con cuerpo técnico muy reducido. No es como ahora. Para mí el salto grande fue en 2001 cuando entramos a la Ciudad Deportiva porque pasamos de campos de tierra a césped artificial en una instalación que estaba abierta al público y podía venir más gente a vernos», recuerda.
Aunque, otro de los cambios más significativos dentro de la estructura son los horarios y poder dedicarse por completo al fútbol. Carol Miranda, directora deportiva del Espanyol Femenino, destaca «los medios para poder entrenar son mejores porque hay más recursos y podemos entrenar en mejores horarios. El fútbol femenino ha evolucionado, ahora tenemos que seguir evolucionando todos los demás». Desde la secretaría técnica, Lara Rabal, explica que «las jugadoras se dedican al fútbol profesionalmente. Cuando yo era jugadora entrenábamos a las 20.00 horas – 21.00 horas. Veníamos de trabajar o estudiar porque no podíamos dedicarnos solo al fútbol».
55 años con seis Copas de la Reina
El Espanyol Femenino viene de unas temporadas complicadas en Segunda división. En busca de la estabilidad y el crecimiento alcanzar los 55 años de historia «muy pocos equipos en el mundo y en España» pueden decir que «tengan una trayectoria tan continuada en el fútbol femenino», destacan desde la dirección. Este orgullo y felicidad también se traslada al banquillo con Sara Monforte y Marta Cubí. La castellonense como primera entrenadora asegura que «es pionero. Si lleva tanto tiempo es que se ha apostado desde hace muchos años cuando quizás otros clubes no lo hacían. Se está viendo que se quiere volver a apostar poco a poco. Obviamente, no podemos vivir del pasado y está claro. Lo más importante es que ahora podemos seguir creciendo».
Para Marta Cubí, como segunda entrenadora de Sara Monforte, remarca que «es señal de que el Espanyol siempre ha estado detrás del fútbol femenino. Con altos y bajos, con más o menos implicación, pero siempre ha estado ahí. Es importante y mantenerse es complicado y más viniendo de donde venimos. Al final era prácticamente una obra social tener Femenino, pero abrir las puertas a que jugadoras puedan practicar el deporte que más les gusta es una suerte que ha tenido siempre el Espanyol».

La Copa de la Reina es un torneo especial para el Espanyol Femenino. En las últimas temporadas, las blanquiazules no han pasado de la segunda-tercera eliminatoria y la afición sueña con poder volver a ilusionarse. Lara Rabal levantó el último título en 2012 y destaca que «ha sido como nuestro trofeo estrella. Tenemos que ser realistas que en el Femenino hemos podido llegar a competir ligas, en el masculino es complicado, pero hace ilusión». Sobre volver a intentar pelear por el título señala que «estaría bien, pero está difícil ganar algo a nivel nacional por el FC Barcelona, pero llegar lo más lejos posible es ilusionante y seguro que engancharía a la afición. Llegar a unas semifinales o una final sería ir dando pasos, pero lo primero es estabilizarnos en Liga F».
En 2006 y 2009, Marta Cubí tuvo el privilegio de proclamarse campeona de la Copa de la Reina. Como miembro del staff técnico de Sara Monforte, la segunda entrenadora, apoyándose en la evolución de la competición destaca que «cada vez es más complicada, pero por qué no. También es fácil. No son tantos partidos para conseguir un título como podría ser una liga. Se puede soñar, pero la cuestión es que actualmente nuestro objetivo es seguir en Primera división. Recuerdo la Copa con mucho cariño y estoy orgullosa de haber levantado dos».
El fútbol base, un pilar clave para el crecimiento
Una de las columnas del proyecto y la estabilidad en el fútbol femenino del Espanyol está en ‘La21’ que se encuentra coordinada por Aida Uceda. Desde la base se está trabajando para formar jugadoras, hacerlas crecer y que muchas de ellas puedan llegar a dar el salto al primer equipo. El enfoque en el fútbol base es claro para Carol Miranda porque «para nosotras es importante poder consolidarnos en la categoría cada año de una mejor manera, no queramos hacer una maratón como si fuera una carrera de fondo. No solo en el primer equipo, sino en el fútbol base que dentro de 3-4 años tendrá recompensa».
El mensaje grabado en todos los miembros que forman el Espanyol femenino es «tener una estabilidad» y «cada año intentar mejorar el anterior», recuerda Lara Rabal. Además, destaca que «con el fútbol base el trabajo es espectacular. Estamos volviendo a recuperarlo y que la gente lo vea como un orgullo, que quiere venir al Espanyol y cuando están aquí se quieren quedar». Sin perder ese sentimiento de pertenencia «que el club siempre ha tenido esta base. Siempre se han creído en subir a jugadoras desde abajo y eso es la esencia, que las niñas desde bien pequeñas tengan al Espanyol como un gran club, que se trabaja, se aprende, se les cuida y que se mira por ellas. Aquí creo que es donde se están haciendo muy bien las cosas y se tiene que seguir creyendo y confiar en el trabajo que se está haciendo para terminar siendo referencia», recalca.
Mirando al futuro, el deseo de Dolors Ribalta es que «partiendo de mucho trabajo que se ha realizado, seguir consiguiendo la estabilidad. Después, soñar con una apuesta para poder ir dando pasos más para arriba». Mientras cerramos la conversación aparece el equipo de Benjaminas a las que se le pregunta ¿qué significa para ellas formar parte del Espanyol Femenino? y su respuesta es «lo mejor, un orgullo y un sueño».

