Son muchas las voces que apuntan que Monchi es un trabajador incansable, de esos que se pasan las 24 horas del día pensando en fútbol. Pero, según Fede Quintero, director de El Desmarque y amigo personal del nuevo director general deportivo del Espanyol, tiene una virtud muy importante para el mundo del fútbol, y del deporte en general.
“Sabe movilizar mucho el estado anímico de los jugadores y de la grada”, apunta en ‘Espanyol Reservat’. En el Espanyol se ha visto el efecto Monchi. Llegó en un momento muy complicado. El equipo encadenaba 18 jornadas sin ganar y se habían encendido todas las alarmas en el club. La salvación peligraba. Pero llegó Monchi. El anuncio de su llegada fue una inyección de ilusión para la afición y, por lo visto, también para el vestuario.
Monchi llegó. Bajó al vestuario y supo movilizar ese estado anímico. Contra el Athletic Club, en un partido que era una final. Insufló energía al equipo. Les transmitió confianza y el equipo, en algunos momentos, volvió a ser el de la primera vuelta. El método Monchi empezaba a dar resultados. Ahora falta que vuelva a fichar barato para vender caro como hizo en el Sevilla CF y que, poco a poco, el Espanyol vaya creciendo.
Quintero considera que Monchi puede cambiar el estado anímico de todo un club. Considera que “gran parte de las dos últimas victorias del Espanyol (conta Athletic Club y Osasuna) y, por lo tanto, de la salvación, han sido por la presencia de Monchi”. El director general deportivo supo en poco tiempo levantar la moral y confianza de un vestuario alicaído. “Todo se venía muy negro tras la derrota en el Sánchez Pizjuán, pero su llegada fue un aire nuevo que dio confianza. Se le da muy bien decir a los jugadores que valen y es de los pocos que juega aún sin calzarse las botas”, concluyó.

