Alessandro Ballero Navarro (Terrassa, 19/06/2004) está viviendo un año muy especial en su carrera deportiva. Empezó compaginando el tenis y el fútbol para terminar decantándose por el segundo deporte, en el que no ha tenido un camino fácil. Con 12 años tuvo que abandonar ‘La21’ porque no contaban con él y el fútbol le ha llevado a equipos como la Damm, Jabac, CE Sabadell y Betis Deportivo. Nueve años después el centrocampista ha vuelto a «casa», gracias al trabajo, y como un ejemplo de resiliencia. A pesar de no ser uno de los habituales en el once titular de Raúl Jardiel, en ‘El 1900’ os presentamos al ’14’ del Espanyol B que se siente «bien valorado» y la competencia con Ferran Gómez, Miguel Londoño y Álex Bombardó la ve positiva en un momento de su trayectoria en la que «siento un poco que me estoy recuperando de una especie de trauma».
Eres una las 7 incorporaciones de este verano en el Espanyol B, ¿cómo han sido estos primeros meses con el equipo?
Estoy muy contento. Desde el día que llegué me sentí muy arropado por mis compañeros y a parte, el Espanyol es un club que siento como estar en casa porque conozco a mucha gente, han coincidido conmigo en categorías inferiores del CE Sabadell y otros clubes. Me siento muy afortunado de estar aquí, han sido unos meses muy aprovechados y muy disfrutados.
¿A nivel personal por volver a casa?
Venía de una experiencia de estar fuera de casa en Sevilla, allí en el Betis, y obviamente no conoces a nadie, vas un poco a la aventura y en el Espanyol era todo lo contrario. Aquí vas sobreseguro, sabía que iba a estar en un ambiente en el que iba a estar cómodo, en el que la gente me conocía y sabía como jugaba. A parte esto también te da confianza y te hace estar bien.
Eres un jugador con un «talento especial» o como el propio Espanyol te presentó como «ejemplo de resiliencia», ¿tú te ves así?
No he tenido un camino de rosas, pero tampoco han sido todo baches. De pequeño no terminé de disfrutar del fútbol y si es algo que me han dicho, que tengo talento. Aunque para mí lo más importante y lo que más he tenido ha sido trabajo, que es lo que me ha hecho llegar hasta el punto en el que estoy ahora. Tampoco es que haya pisado barro, pero no he estado siempre en canteras. El año pasado dar el salto a una y ahora estar en el Espanyol ha sido todo fruto del trabajo.
Tu madre ha sido tenista y tu padre está vinculado al deporte, ¿por qué el fútbol?
Los dos habían jugado a tenis y de hecho empecé a jugar a tenis y a fútbol. Primero fue a tenis porque mis padres jugaban. Después llegué a una edad en la que tenía que decidir y el tenis no me llenaba tanto. Al final donde me lo pasaba bien era jugando a fútbol. Ahí es donde me decanté y hasta el día de hoy. He decidido bien.
Nueve años después se produce tu vuelta a ‘La21’, ¿por qué?
El Espanyol estaba tanteando mi vuelta. Estuve de segundo año de juvenil en el CE Sabadell en División de Honor y fue un gran año para mi. Normalmente la gente es más mayor que tú, pero tuve la oportunidad y después de ese año me llamó el Espanyol para venir al Juvenil A y por cosas del fútbol no se dio. Más adelante sé que siempre habían estado en contacto conmigo, había alguna llamada y se preocupaban por mi estado y les interesaba. Esta pretemporada en el Betis no había sido fácil porque veía patrones muy parecidos al año pasado de poca participación y de estar un poco excluido. Ya cuando me llamaron no me lo pensé y dije tengo que volver para estar aquí. Sabía que iba a estar como en casa y lo tuve bastante claro.
«Parecía algo que estuviera predestinado»
Sander Ballero, sobre su vuelta al Espanyol
¿Cómo te llega el interés real del Espanyol para venir?
Fue todo muy rápido y en un momento en el que yo decía que no quería continuar en el Betis. Al día siguiente mi representante me dijo ‘que el Espanyol te quiere’ sin yo comentarle nada de querer irme. Fue algo que parecía que estuviera predestinado. Después fue una semana de arreglar cosas contractuales y fue rápido. La decisión estaba clara y cuándo supe que me querían lo vi claro.

Vuelves a coincidir con tu hermano que está en el Juvenil B (Luca Ballero), ¿te consideras un ejemplo para él?
Sí, lo intento. Yo he tenido mi camino y el tendrá el suyo, pero está claro que él me ve ahí en el filial y creo que le refuerza a él. Claro que le puedo servir de ejemplo y estoy muy contento porque el año pasado al estar fuera no podía verle tanto. He estado acostumbrado toda la vida a estar con él y de repente no verlo ningún día no es fácil. Ahora incluso vengo alguna tarde y me quedo un rato a verle entrenar. Me llena de alegría eso, que podamos estar en el mismo club y ojalá algún día de saltos, pero todavía tiene que dar muchos, porque todavía es juvenil de primer año, y que pegue un buen salto para poder estar entrenando juntos o jugando juntos. Sería lo máximo.
«No se acaba el mundo en el Espanyol»
Sander Ballero, jugador del Espanyol B
Eras muy pequeño, pero, ¿cómo de difícil es dar ese paso de salir de ‘La21’?
No fue fácil porque, sobre todo cuando eres pequeño, parece que cuando entras ya eres parte, ya eres futbolista, porque no eres consciente. Te ficha una cantera y no eres consciente de que puede pasar de todo. Quedan muchos años por delante y ya te haces la idea de que vas a llegar al primer equipo. Vas con toda la ilusión del mundo, no se acaban de dar las cosas, no cuentan contigo y es duro. Después te das cuenta de que no se acaba el mundo en una cantera ni en el Espanyol. Hay muchos más clubes, que si no te quieren en un lado te quieren en otro. Son experiencias que te curten y que siempre lo he defendido, que haber salido en ese momento del club me ayudó mucho a darme cuenta un poco de cómo era el fútbol. Al final me ha ayudado mucho y me ha permitido estar aquí otra vez.
Has pasado por equipos como la Damm, Jabac, Sabadell y Betis, ¿cómo ayuda eso en el crecimiento de un jugador?
Me ha ayudado mucho pasar por todos estos clubes, sobre todo en la Damm fue un paso muy efímero, pero en el CE Sabadell fueron los mejores años futbolísticos de mi vida porque encontré la felicidad jugando a fútbol, que es lo que hay que buscar, y siempre estaré muy agradecido. En el Jabac, también fue breve el paso, aunque generó un gran impacto en mí, ese año lo disfruté muchísimo. Después fue muy difícil el año pasado por salir de casa y encadenarlo con una lesión. Llegué al Betis lesionado del menisco, estuve seis meses parado. La recuperación no la acabé de hacer del todo bien, fue muy duro y te entran miedos, incertidumbres y desconfianza. Yo sé que en un futuro esto lo veré con perspectiva y diré hostia me ha ayudado muchísimo a ser mejor futbolista, a aprender de cosas no tan bonitas que toca vivirlas. El camino sigue siendo muy bueno, estoy muy agradecido de dónde me está llevando el fútbol y a seguir aquí.
¿Cómo viviste esos meses de la lesión de menisco?
Al principio estaba muy tranquilo, pero justo cuando me lesiono me entra un poco el miedo ya que era consciente del interés de clubes. Llevaba mucho tiempo soñando y esperando esa llamada de una cantera y de dar un buen salto. En cuanto sabes que hay interés y te lesionas dices igual se va todo al traste. Después toca remontar, recuperarse bien, volver a jugar y a estar al nivel. En el momento son muchos pensamientos, pero el Betis se portó estupendamente, era el club que más interés tenía en mí y me lo siguieron demostrando, que no cambiaba nada. Justo en la lesión tuve momentos y con el paso del tiempo con el Betis estaba muy tranquilo. La recuperación no fue del todo buena porque fue una época del año mala porque el tramo final me llegó en verano. Al final de temporada, la gente igual se deja ir un poco, yo incluido, porque te toca seguir trabajando. Fui pronto a Sevilla, solo y ese tramo fue difícil. Lo tomo como una experiencia más y un aprendizaje más.
«Toda la vida he sido perico y he ido al campo»
Sander Ballero, sobre su fichaje por el Espanyol
¿Volver al Espanyol era dar un salto importante en tu carrera?
Sin duda. Al final cuando sale la oportunidad era como una manera de cerrar un ciclo por así decirlo. Sales del Espanyol, das tumbos por ahí y vuelves. Algo que me pasa mucho es que yo en el Betis fui muy feliz, pero sentía que no era un club con el que yo conectaba. Era algo que tampoco se explicar el porque, simplemente estaba muy a gusto allí con todos. En cambio aquí es diferente porque en el momento que me llaman, vengo y me siento como en casa. Conecto mucho con los valores del club, lo que es la entidad y que he sido una persona que he ido toda la vida al campo. Aunque, muchas veces he dicho que ya juego suficientemente al fútbol y no me gusta ver más fútbol, me gusta desconectar.
Igual no siento la pasión por ningún equipo en especial, pero de toda la vida he sido perico y he ido al campo. Siempre me he alegrado por todas las hazañas del Espanyol. Todavía recuerdo cuando salté al campo cuando fuimos a Europa y en ese sentido me hace una ilusión tremenda estar aquí y también estar tan cerca del primer equipo porque al final estás en un filial. Nunca sabes cuando vas a dar el salto o tu mejor versión y te llama Manolo para una oportunidad. Yo de hecho la tuve para ir a entrenar y veías a gente que los veías en el estadio, ahora los tienes de compañeros, diciéndote cosas, animándote y felicitando por una buena acción. Eso genera una ilusión y una alegría tremenda.
🔙🆕 Bentornat, Sander!#RCDE #La21 pic.twitter.com/sNX2y1VWuO
— RCD Espanyol Futbol Base – Dani Jarque | La21 (@RCDE_La21) August 20, 2025
Eres un jugador ambicioso, pero ¿qué le falta a Sander para dar ese salto al once titular? En tu posición hay jugadores que son muy buenos, como Ferran Gómez y Miguel Londoño, y la competencia es alta…
Estoy muy bien valorado en general por charlas que he tenido con Ander Garitano, con Raúl Jardiel y con la gente de aquí. Además, siento un poco que me estoy recuperando de una especie de trauma de muchas cosas que se juntaron el año pasado y que a veces caes un poco en patrones. Siento que a veces me exijo demasiado porque no quiero volver a vivir lo que pasé en el Betis de no jugar y no sentirte parte del equipo. Ahora es todo lo contrario porque me siento importante, sé que aporto mucho cuando entro y mi objetivo al 100% es dar el salto al once titular, pero hay mucha competencia. Tanto Ferran, como Londoño y Bomba son jugadores excepcionales, pero me puedo abrir un hueco y para eso trabajo día a día, para ayudar al equipo y jugar lo máximo posible.
¿Es bueno que haya esa competencia en el filial?
La competencia siempre es buena. Al final, cuando estás en la parte que estás, en el banquillo igual dices que putada que haya tan buena competencia, pero también es algo que te ayuda. Si lo miras desde el punto de vista crítico ves que hace que te exijas muchísimo. ¿De qué serviría que te regalaran los minutos si no hay otro? Igual lo jugaría todo si no estuvieran ellos y hubiese otros, pero no sacaría mi mejor versión. Ellos me exigen cada día para que de el 100% y si no estoy ahí no voy a jugar. En ese sentido es positivo siempre y cuando vayas entrando. Todos tenemos cosas a aportar en contextos diferentes y ser importantes los cuatro a nuestro mayor nivel.
Titular o desde el banquillo, eres un jugador que contagia positivismo al grupo…
Intento sobre todo desde dentro del campo, aunque sea una persona más introvertida y callada, animar a los compañeros. Algo a lo que intento darle mucha atención es a como transmito los mensajes, ayudo, cómo puedo hacer que se sientan cómodos. En ese sentido intento contagiar al equipo con balón, dando calma, tranquilidad y seguridad.

¿Qué te pide Raúl Jardiel?
Muchas cosas y más ahora porque creo que estoy ayudando mucho, pero creo que puedo dar más todavía. Estoy en un punto en el que todavía no he encontrado mi mejor versión y Raúl me exige mucho, a que llegue a esa mejor versión a nivel de ritmo, estar siempre conectado al partido, que a veces peco un poco de ya he hecho mi trabajo bien, desconecto un poco y no acabo de llegar a los últimos metros del área o en ese tipo de acciones. También me dice que participar más no es jugar mejor. Me siento más cómodo cuando estoy con balón, pero a veces eso no le ayuda al equipo y tengo que intentar equilibrar eso. Ser más eficiente con mis acciones, tener el foco más puesto en jugar rápido y hacia adelante, pero a veces le doy más pausa de la que debería.
Girona B, Atlètic Lleida, Reus e Ibiza…, el 2026 empieza fuerte.
Es un calendario muy difícil. Da igual los rivales porque todos son complicados. Si algo se está demostrando en esta categoría es que cualquier equipo te puede hacer daño y tiene sus armas. Entonces, llámese como se llame el rival, todos tienen mucho peligro y es algo que nos dice mucho el míster. Si no damos nuestro 100%, no estamos conectados y no nos exigimos al máximo cualquier equipo te pinta la cara. En el caso del Girona B, Atlètic Lleida, Reus e Ibiza ya hemos visto como nos fue. Habrá que venir con las pilas cargadas y con muchas ganas de querer estar arriba.
«Jugar en Montilivi y contra un fililal motiva el doble»
Sander Ballero, sobre el primer partido del 2026 ante el Girona FC B
El primer partido del año lo jugáis en Montilivi, ¿cuánto motiva jugar en un escenario así?
Mucho. En mi caso, por suerte, he tenido la oportunidad de estar en muchos estadios porque en 1ªRFEF hay muchos equipos históricos que tienen campazos y mucha afición detrás. Aunque, no he terminado de tener suerte en ese sentido. Pocas veces o ninguna he jugado en una estadio así tan chulo. He estado muchas veces, pero no he terminado de participar. Cuando estuve en el CE Sabadell me lesioné la semana de antes de ir a Riazor y era al que más me apetecía ir. En ese caso venía de estar jugando y entendía que podía participar. Fue un partido muy chulo, con 25.000 personas y genera mucha ilusión. Estos estadios motivan el doble y jugar contra un filial, que te mides a alguien que está en tu misma posición porque los de otros equipos son más veteranos y a lo mejor tienen objetivos diferentes.
La liga es muy larga, pero ¿sueña el equipo en poder jugar el ‘play-off’?
Si porque nuestra mayor aspiración es jugar el ‘play-off’. Tenemos capacidad de sobra para hacerlo y es nuestra mayor motivación. También tenemos que tener los pies en la tierra y saber que es una categoría muy apretada. Hace un par de semanas estábamos metidos ahí arriba y en dos pinchazos estás a dos puntos del descenso. No te puedes despistar, el equipo sueña con ello y podemos hacerlo. Hay que trabajar desde la humildad y el trabajo diario para conseguirlo.
¿Qué le pides al 2026?
Ser feliz jugando a fútbol.

