Llega la última jornada de LaLiga al RCDE Stadium con un partidazo entre el Espanyol y la Real Sociedad en el que la afición perica podrá disfrutar de los suyos sin sufrimiento. Se espera un gran ambiente en Cornellà – El Prat en el que los blanquiazules buscarán la tercera victoria consecutiva para tener opciones de esa plaza de Conference League, por muy difícil que esté, e intentar quedar lo más arriba posible por el reparto televisivo. Aunque, fuera del verdad tocará despedirse de jugadores, siendo el más doloroso el de Carlos Romero.
El de Torrent se despedirá después de dos cesiones seguidas como perico en las que ha ido creciendo hasta convertirse en el mejor de su posición. Llegó en el verano de 2024 como una apuesta de futuro, ya que solo había jugado siete partidos en Primera división, y la confianza de Manolo González ha hecho que Carlos Romero se haya convertido en quién es hoy: el máximo defensa goleador de LaLiga con seis goles con tan solo 24 años.
Su rendimiento ha sido altísimo, a pesar de las 18 jornadas del Espanyol sin ganar en la segunda vuelta, y esta vez no habrá un tercer retorno al RCDE Stadium. Con el Villarreal CF clasificado para la Champions League, Carlos Romero se merece estar con la plantilla ‘grogueta’ para optar a otretos nuevos u otra opción podría ser un traspaso ya que se ha estado revalorizando. Aún así, hasta el último día va a estar muy comprometido con el cuadro perico ya que ha sido el que le ha dado la oportunidad de poder asentarse en Primera división. Además, jugó infiltrado ante el Athletic Club de Bilbao y CA Osasuna sabiendo de la importancia de dichos partidos para la permanencia y que el equipo lo necesitaba.
Desde el día 1, Carlos Romero ha entendido a la perfección dónde estaba y que significaba vestir la blanquiazul. También ha gestionado bien cuando defender y cuando sumar al ataque. Así lo demuestran sus cifras en sus dos préstamos como espanyolista: 69 partidos y 5.662 minutos, y su capacidad goleadora con ocho goles y cuatro asistencias a falta de una jornada.
Carlos Romero se va a marchar dejando marca en el Espanyol. La afición blanquiazul le quiere, algo que es recíproco, y su conexión con la grada es muy fuerte. Se marchará como un perico más y es que sobre su despedida «no me lo quiero imaginar, muchas veces me ha pasado, pero no lo quiero pensar. Han sido dos años preciosos aquí, de los mejores que he tenido en mi vida, tanto personal como profesional. Me voy a ir encantado, feliz de haber disfrutado de este club, de esta afición. Ojalá que se queden con un recuerdo bonito mío que era para lo que venía, para que me recuerden como alguien que lo intentó todo, que se dejó todo por esta camiseta», ha expresado en ‘Mundo Deportivo’.


1 comentario
Muy bien, pero para mi gusto hay que tratar de evitar esto. Quiero decir, si traes este tipo de jugadores en las circunstancias en las que vino, no en las que se va, hay que atar una opción de compra imprescindiblemente. Si no, carece de sentido a largo plazo porque no nos hará crecer. Hay que buscar este tipo de jugadores para que lleguen en propiedad y si no se puede, buscar alternativas. Cada jugador que hagamos crecer ha de ser nuestro o ha de estar ya hecho y ser ya un espléndido jugador de antemano.